La bola dentro del tubo

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bola

Cuando una bola entró en el tubo gozó como nunca había gozado antes. No era un tubo de plástico. Era otra cosa. Transparente. Dulce y amargo. Seco. Caliente, con ráfagas frías. Suave, con pequeños bultos todavía más suaves. No había tubo igual en todos los universos posibles.

Siguió entrando. Rodaba rozando las paredes y la bola se estremecía de placer. Entraba y una curva le obligaba a girar a la izquierda. Eso le gustaba. Al siguiente tramo era más estrecho. Eso también le gustaba. No le importaba que a penas podía respirar, el placer era tal que hasta eso le gustaba.

Un poco más a dentro. Solo un poco más y ya saldría. Aunque mejor pensado, prefiero quedarme. Pero, no puedo respirar. Para que se necesita aire si puedo entrar un poco más.

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