Felonías

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Felonías

Revisando el espejismo que forman mis terrores, fue el maldito escalón, colofón y serpiente efímera, de todo lo acontecido tras mi desliz. Las puertas se cerraron y caí rendido, abrasado. Las gotas de sudor me abrazaron y no me quedó otra alternativa que arrojarme hacia estados lisérgicos tan vacíos y carentes de alivio. Esos ojos no tienen perdón. Ni paz.