Estados

Escapo de cuantos me rodean evitando así un enfrentamiento verbal pueril e insatisfactorio. No podría soportarlo. Desde la punta de mi pie izquierdo hasta el chacra coronario, me estremezco con solo pensar que el sonido que expulsas de tu boca llegue hasta mis tímpanos, entrando por la cavidades de mi cuerpo, intentando hurgar en lo más profundo de mi interior, rascado con fuerza la coraza de mis pilares, electrificándome los músculos para debilitarme, vomitando encima de cualquiera de mis creencias, intentando configurar mis emociones, la realidad a la que estoy aferrado, la magia que me envuelve, el poder que tengo, mi todo.

Vamos, que me la pone gorda.