Agua

Me asomo a lo que podría ser un futuro no muy lejano al ver la mancha negra de mi brazo. La miro constantemente como si gracias a ello pudiera disiparla, hacerla que desaparezca de un plumazo, de un soplido. No es así y, no solo eso, también no hace más que crecer, dictando mi testamento y acercando el final tan poco esperado.

– Quieres un poco de agua. – Me digo delante del espejo.
– Quieres un poco de agua.

Llevo dos día sin beber nada debido a un artículo que leí sobre mi problema y la ingesta de ese líquido. ¿Se puede vivir sin agua? No, y no. Voy a beber y acabaré con ese sufrimiento.

-Bebe.

Y bebo.